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El toro por las astas de Garfunkel

Lunes, Setiembre 7th, 2009

Pablo  Jantus, coordinador de www.arsomnibus.com asistió a  “Apariciones”, en el taller de Aníbal Garfunkel para  hablar del  emblemático toro de 5,50 X 2,50 X 1,20 metros, que el artista expuso este  invierno en el Senado  de la  Nación y que en octubre próximo estará cómodamente instalado, a  las puertas de  Expotrastienda 09, a partir del 16 de ese mes y  durante los días que  dure la feria, en el  Centro de exposiciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; tal vez con mejor suerte que antes, porque  al  tercer día de su exhibición, en el Salón de las Provincias del Congreso y como la obra podía provocar más  de un dolor de cabeza  a ciertos políticos del establishment hubo que retirarla, sin hacer ruido y a pedido de legisladores y  burócratas que, -montados en  pánico-  prefirieron interrumpir la  visión del  gran becerro en el sagrado recinto, ya que su  sola y  literal  presencia fue tomada, en  principio, como una  directa alusión a la  Guerra  Gaucha: el interminable  conflicto que Néstor Kirchner y su  gobierno mantienen con sectores del campo, alineados  -todos- a la  más rancia  terra-tenencia vacuna.

Lo  cierto es que  Garfunkel trabajó desde  octubre de 2007 -dos años- en  la serie Petróleo, a la  que  pertenece su codiciada -y temida- escultura utilitaria, titulada por él:  ”living  bull-oro macizo sobre  oro negro”. En total, son  unas 15 obras. Las primeras las vimos expuestas el año  pasado  en  la  galería RO de  Roxana Olivieri  y Damián Scher,  y  las últimas están  en su  taller  de la  calle Bulnes, junto  a una  nueva serie de nuevos trabajos que, dice el artista “recién  están  tomando  forma”.

 Con materiales incómodos  para trabajar, nocivos y tóxicos -entre ellos,  brea  y  pintura asfáltica- Garfunkel  hizo  una  obra política pero, curiosamente, no en un clima de  denuncia y  plena de contenido simbólico:  el  toro emblema de los mercados financieros de Wall Street  emerge de, o repta en un mar negro. Se  hunde en el inconsciente de la historia  y nos  remonta a  la antigüedad pre clásica, en  la  figura egipcia del ”Toro de las Ofrendas”, de el sagrado Libro de los Muertos, que acompañaba al  faraón en su paso al más allá.

Tampoco  hay que  olvidar que el líquido, viscoso y  oscuro elemento al que alude el escultor Garfunkel es  nada más y  nada menos que el eje de  la economía  mundial desde el siglo  XX; que además traspasa éste, con la sinuosa consecuencia que viene generando, a un planeta acosado por su  propia civilización. En noviembre 1975, el cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini  moría asesinado en el puerto de Ostia, tal  vez no -según develan  hoy estudiosos en  Italia- como  consecuencia de  una  vendetta sexual,   sino   porque en la novela que estaba terminando de  escribir y  que, obviamente  quedó trunca,  denunciaba   con pelos y señales negociados del  gobierno  italiano con las potencias productoras del oro negro y mil  ramificaciones más. Y Pasolini ya la  había titulado  antes de su  martirio: también se llama ”Petróleo”.


La  otra cita que  no  podemos eludir es  la  mención del  mítico toro, como  centro  de la  hecatombe. De eso   trata el sacrificio  narrado una  y  cien veces en  la  Ilíada y de eso se trata hoy: las  potencias del  mundo posmoderno asisten a veces  desoladas, como  los rostros que el artista plástico  imprime  en  sus  obras, y  otras, el mundo entero  -y  los  personajes que lo gobiernan-  se muestra burlón y escéptico ante los  vaivenes socioeconómicos que  produce el fluído hidrocarburo.

 

 

 

La  última  imagen de Petróleo (el de Garfunkel)  es un águila también  empetrolada, pero de purísimas alas doradas, a  punto de alzarse en  vuelo o de rasguñar para siempre, sobre la negra ciénaga de donde proviene. Hay además algunas piezas  más pequeñas y no  por ello menos inquietantes y  llamativas. Son las cabezas-trofeo de algunos políticos y  “personalidades” de   actualidad  mediática, que  también  asoman de un  dudoso mar, ensombrecido de horror  en  la  oscuridad de sus almas ?.

 

Entusiasta, creativo, inteligente, tal  vez la  clave  de este artista sea  navegar  un cauce armonioso y  profundo, dentro del  fárrago de novedades que  uno  ve  a  diario en  los  medios  y  en  las galerías  de arte:  ésas que sólo  buscan sorprender y sacudir  los mercados; aquéllas que intentan  un  efecto admirativo, sin  consecuencias estéticas y artísticas.