Octubre, el mes Forner en Buenos Aires
Lunes, Setiembre 7th, 2009
Ayer por la mañana, “Apariciones” junto a Graciela Sapia, directora de www.arsomnibus.com tuvo el privilegio de entrar a la casa museo taller Fundación Forner - Bigatti, de la mano de la galerista Clara Martínez, para entrevistar a Sergio Domínguez Neira, presidente de esa institución, e hijo de Josefina: hermana de la consagrada artista argentina, que vivió allí hasta 1988.
El motivo fue anticiparnos a la muestra titulada “Ni ver, ni oír, ni hablar”, que el público podrá ver, a partir del miércoles 7 de octubre y hasta el 30 de noviembre, en la galería de arte Jaques Martínez, Avenida de Mayo 1130, 4 piso ”G”.
Hoy, como anticipo y a modo de agradecimiento a Clara y Sergio queremos transmitir desde esta columna la mezcla de magia y el sabor a misterio que sentimos ayer, cuando traspasamos el umbral del edificio de estilo racionalista, que la pareja integrada por la pintora Raquel Forner y el escultor Alfredo Bigatti construyó en 1937, en la calle Bethlem 443, en el casco histórico de la ciudad, en pleno corazón de San Telmo, justo frente a la plaza Dorrego.
Una vez más , y ya dentro del ámbito de la actual fundación sentimos que el arte es vida y que algunos artistas tienen mucho que enseñarnos: a nuestra sociedad y también, a nuestra hasta ayer, vapuleada y hoy degradada clase política; porque Forner no sólo dedicó su existencia a pintar y a pintarnos, sino que también dejó un legado pleno de sabiduría y esperanzada humanidad. Su obra es ontológica, porque refiere al ser y a la pregunta por el destino de los hombres.
La muestra que nos ocupa es un llamado a la reflexión y a la conciencia de los hombres, sumergidos en un mundo de gritos sin palabras, de sordos sin diálogo, de mudos sin oírse.
“Ni ver ni oír, ni hablar” es una advertencia al hoy y al mañana. Hablo de obras -serán unas 13 o 14 en total, las que integren la muestra, de la colección de cuadros que, celosamente custodia en la fundación el historiador Domínguez Neira-, en puro debate con la esencia y la existencia humana de una raza adormecida en en sopor de sus propias pasiones.
“En esta línea de interpretación -aclara en un estudio de su autoría Domínguez Neira- “Ni ver, ni oír, ni hablar” forma parte importante del universo forneriano. “Recurre a ellos a lo largo de gran parte de su obra, insistentemente para que olvidemos y estemos atentos a la problemática humana “.
“Así, surge de inmediato la referencia al mito de los tres monos sabios, mito con proyección universal, con raíces comunes en China, India y Japón. “Tomemos como referencia directa la custodias del santuario Toshogu en Japón: “Mizaru”, “Kikazaru” e “Iwazaru” , que significan respectivamente el que “no ve”, el que “no oye, el que “no habla”.
“Sin embargo tal asociación caería en lo simplista si no profundizamos en las diversas interpretaciones que esos tres monos han despertado a lo largo de los tiempos. Según la leyenda, su sabiduría radica en “negarse a escuchar a ver y a validar, y negarse a decir maldades”. Otra versión les atribuye la tarea conjunta de comunicar a los dioses los errores humanos pasibles de castigo. Pero también en nuestra cotidianeidad la resistencia para oír, ver y hablar se asocian como negación e impotencia. La misma por ejemplo que siente un niño tapándose los oídos cuando le dicen cosas que no quiere o no “puede escuchar”, o cubriendo sus ojos, cuando lo que tiene que ver, lo paraliza; o aquél, aun en su adultez, callando secretos que signaron su vida”, finaliza el estudioso de la obra de Forner.
Por eso, el verdadero artista no es ideológico. Es un mago que entrega su fuego, como Raquel, a arder la montaña de basura y escoria que nos ahoga a todos.
El arte de esta artista purifica. Eleva y promueve la promesa de otro tiempo, donde el hombre se consolide desde sus contrarios contrapuntos: Un desafío que está siempre por venir. Y un motivo para estar vivos, en clara oposición a la muerte. Ella es Forner: mensajera de seres-ángeles, que viven sin maldición y sin condena.
Juan Calegari y Sergio Domínguez Neira


