El Apocalipsis según Rodin
Domingo, Junio 7th, 2009¿Será, como muchos dicen, el fin de los tiempos? Lo cierto es que ante tantos cambios, muchas cosas mueren y se acaban para siempre, y con ellas se van también nuestras ideas sobre cómo son o cómo deberían ser. El mundo se transforma a pasos agigantados y nosotros debemos, si queremos sobrevivir, ir adecuándonos a todos los cambios a una velocidad semejante.
Hasta ahora mucho se habla de las transformaciones en la esfera de la información, de los nuevos soportes que divulgan música, imágenes y libros, de la tecnología celular que nos une a una red de usuarios en tiempo real, de la omnipresente internet, de las vacaciones espaciales y las fotos del Hubble, en fin, la lista puede seguir y seguir y nunca llegaríamos a ponerle punto final a esta enumeración de innovaciones, porque mientras la escribimos muchas más surgirán.
En el ámbito de las artes visuales, los medios digitales han invadido con su impronta el área de los artistas que confeccionan obras en dos dimensiones (fotos, cuadros, cine, etc.), o bien la de aquellos que se dedican a las instalaciones, pero hasta el presente nadie había creído posible que esculturas y objetos tridimensionales pudieran ser elaborados a través de herramientas digitales, como computadoras e impresoras. Ese momento, para bien o para mal, ya ha llegado.
La empresa Caddy ha lanzado recientemente su impresora 3D ZPrinter 450, un aparato con aspecto de lavarropas que a partir de imágenes generadas en una computadora consigue “fabricar” un objeto de resina tridimensional, absolutamente manipulable y sopesable, que sale de la impresora casi terminado y a todo color.
En el video de promoción y en la página web se explica que la ZPrinter 450 fue creada pensando en satisfacer la demanda de prototipos y maquetas de estudios de ingeniería y arquitectura, pero es indudable que es sólo cuestión de tiempo hasta que un primer artista la disponibilice para su creación. Con esta máquina es posible diseñar el objeto en pantalla, incluyendo tamaño, textura y colorido, y verla surgir desde las entrañas digitales de la impresora como por arte de magia.
¿Cuánto falta para una primera exposición de esculturas digitales? Es razonable pensar que no tardará mucho para que esta nueva tendencia sea validada por el uso, y pronto habrá especialistas de fuste figurando en los catálogos de las galerías. Tan sólo es de esperar que la creatividad nunca precise de servicio técnico.








