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El Apocalipsis según Rodin

Domingo, Junio 7th, 2009

¿Será, como muchos dicen, el fin de los tiempos? Lo cierto es que ante tantos cambios, muchas cosas mueren y se acaban para siempre, y con ellas se van también nuestras ideas sobre cómo son o cómo deberían ser. El mundo se transforma a pasos agigantados y nosotros debemos, si queremos sobrevivir, ir adecuándonos a todos los cambios a una velocidad semejante.

Hasta ahora mucho se habla de las transformaciones en la esfera de la información, de los nuevos soportes que divulgan música, imágenes y libros, de la tecnología celular que nos une a una red de usuarios en tiempo real, de la omnipresente internet, de las vacaciones espaciales y las fotos del Hubble, en fin, la lista puede seguir y seguir y nunca llegaríamos a ponerle punto final a esta enumeración de innovaciones, porque mientras la escribimos muchas más surgirán.

En el ámbito de las artes visuales, los medios digitales han invadido con su impronta el área de los artistas que confeccionan obras en dos dimensiones (fotos, cuadros, cine, etc.), o bien la de aquellos que se dedican a las instalaciones, pero hasta el presente nadie había creído posible que esculturas y objetos tridimensionales pudieran ser elaborados a través de herramientas digitales, como computadoras e impresoras. Ese momento, para bien o para mal, ya ha llegado.

La empresa Caddy ha lanzado recientemente su impresora 3D ZPrinter 450, un aparato con aspecto de lavarropas que a partir de imágenes generadas en una computadora consigue “fabricar” un objeto de resina tridimensional, absolutamente manipulable y sopesable, que sale de la impresora casi terminado y a todo color.

En el video de promoción y en la página web se explica que la ZPrinter 450 fue creada pensando en satisfacer la demanda de prototipos y maquetas de estudios de ingeniería y arquitectura, pero es indudable que es sólo cuestión de tiempo hasta que un primer artista la disponibilice para su creación. Con esta máquina es posible diseñar el objeto en pantalla, incluyendo tamaño, textura y colorido, y verla surgir desde las entrañas digitales de la impresora como por arte de magia.

¿Cuánto falta para una primera exposición de esculturas digitales? Es razonable pensar que no tardará mucho para que esta nueva tendencia sea validada por el uso, y pronto habrá especialistas de fuste figurando en los catálogos de las galerías. Tan sólo es de esperar que la creatividad nunca precise de servicio técnico.

Tecno-Arte: rutas argentinas

Domingo, Junio 7th, 2009

Fase 1 “El estado de la cuestión” en Expotrastiendas 2009

Encuentro entre tecnología y arte

 

 

Centro de Exposiciones de Buenos Aires (Figueroa Alcorta y Pueyrredón)

29 al 31 de mayo de 17 a 22hs - Entrada libre y gratuita

 

Expotrastiendas, la feria organizada con el propósito de difundir las artes visuales por la Asociación Argentina de Galerías de Arte (AAGA), presentó esta original propuesta, mostrando qué se produce a nivel local en todas las vertientes de arte donde confluyen la expresión artística con el uso de tecnología.

Fase 1 es un encuentro fundacional donde numerosos proyectos académicos e independientes –apoyados con el aporte de instituciones públicas y privadas- muestran cómo desde el cruce entre el arte y la tecnología pueden surgir acabadas muestras de creatividad. Video arte, interactividad, art game, robótica y bio arte –entre otras técnicas- expuestas ante el ojo participativo del público, que pudo apreciar las obras oyendo, mirando y tocando.

Apenas empañada por una infraestructura demasiado rústica (el Anexo 2 del Centro Municipal de Exposiciones no pasa de ser un galpón frío y húmedo con accesos en mal estado, mal iluminados y peor señalizados) y sin el apoyo publicitario suficiente por parte del Gobierno de la Ciudad, Fase 1 presentó una reseña histórica de los artistas argentinos que iniciaron el entronque artístico-tecnológico, comenzando con las obras pioneras de Gyula Kosice y sus trabajos con agua y electricidad en los años ‘40, Marta Minujin y un video sobre sus performances neoyorquinas de los años ‘60, Víctor Grippo y sus propuestas cercanas al bioarte, además de David Lamelas, Luis Benedit, y Margarita Paksa. Sumados a esta “vieja guardia”, la nota más juvenil la dieron los alumnos de la Escuela Ort, presentando la obra multimedial de llamativa espectacularidad “Tiempo circular”, donde se toca música con interfases de una conocida marca de video juegos.

También se destacó la participación del grupo Magma del Centro Cultural Recoleta, con una suerte de “animal” con capacidad respiratoria construido a partir de la reutilización de material de descarte (bolsas y botellas de plástico). Otro aporte significativo fueron los dos stands de video, donde más de 35 galerías exhibieron parte de su acerbo en video-arte, además de parte de las colecciones de los Museos de Arte Moderno de Buenos Aires y Castagnino-Macro de Rosario.

Abundaron también los apelativos al cuidado del medio ambiente. Romina Orazi expuso su obra “Espécimen (insert coin)”, donde al colocar una moneda se activa el mecanismo de riego que da vida a una planta. El grupo Proyecto Untitled de la Universidad Maimónides expuso la instalación  “Incubaedro”, una escultura bioartística interactiva conformada por una bandeja con 48 orquídeas in vitro enmarcadas dentro de un icosaedro que se inclina hacia los espectadores cuando éstos se aproximan desde cierto punto.

Otra propuesta del colectivo artístico Proyecto Untitled, abordando la misma temática desde el game art, es el video juego conceptual God of weather (Dios del clima), donde se puede hacer interactuar diferentes variables meteorológicas, “jugando a Dios” con las diversas posibilidades aleatorias de un juego que no tiene un ganador ni llega a un final, sino que se inscribe en la nueva tendencia que busca instituir a los video-games como una nueva forma de arte.

Graciela Taquini, curadora de la muestra, afirma que Fase 1 nos muestra todo el recorrido del arte tecnológico en nuestro país, tanto en su aspecto histórico como en sus proyecciones presentes y futuras. Una muestra con un porte fácil de recorrer, con todos sus participantes comprometidos en mantener las obras funcionando a tiempo completo, ofreciendo una variedad de propuestas en low-tec y high-tec que, además de educar y entretener, instan a interrogarnos sobre el futuro artístico en vista de las nuevas posibilidades tecnológicas.

De paseo por la Feria

Jueves, Mayo 28th, 2009

ArteBA 09 - 18 Feria de Arte Contemporáneo

22 al 26 de mayo de 2009 en La Rural – Buenos Aires

 

ArteBa se ha constituido como el punto de encuentro de galeristas, artistas y el gran público, aquellas personas no tan allegadas al circuito artístico que una vez al año disfrutan de una paseo distinto apreciando lo que el arte argentino y latinoamericano contemporáneo tiene para ofrecer. ArteBa es ante todo una Feria, un lugar donde se ofrecen y se negocian piezas artísticas, una oportunidad para las galerías poder hacer cantidad de negocios y para los artistas puedan dar a conocer su obra y, de ser posible, ganar un dinero con ella.

Desde este punto de vista y considerando la masiva afluencia de público y la cantidad de circulitos rojos pegados al lado de muchas obras –los cuales señalan que una obra ya fue vendida-, podemos afirmar que ArteBA 09 ha sido todo un éxito.

Otro acierto indudable de la Feria es acercar la obra de notables consagrados –León Ferrari, Antonio Berni, Alberto Greco, Clorindo Testa, entre muchos otros-, dando así la oportunidad al público de a pie de apreciar de primera mano lo que estos artistas pueden ofrecer. Sin dudas, la Rural es un lugar con una convocatoria mucho más popular que museos y galerías, por lo que hace posible una masiva divulgación de la obra artística de numerosos exponentes que de otra manera quedarían restringidos a la mirada exclusiva de los especialistas y gente del medio.

Distinto sería si consideráramos ArteBa como el lugar donde deberían presentarse ideas novedosas y explotar nuevas tendencias. Por el contrario, ni siquiera en el Barrio Joven –lugar designado para artistas nóveles- se vieron muchas ideas nuevas. Abundaron los Ready-mades, algunas performances estilo happening, arte en vivo, video instalaciones con el sexo como tema provocador; en definitiva, cosas que ya hemos visto. No quiero decir con esto que estas obras no valieran la pena de ser vistas y consumidas, por el contrario, muchas son obras expresivas y bien trabajadas, como el caso de la performance “Road trip”, un verdadero solaz de frescura y espontaneidad.

En cuanto a los resultados de la Feria, las opiniones fueron encontradas. Para comenzar, sin dudas el aporte de 125.000 visitantes señala que ArteBA se ha afianzado como el espacio más populoso para divulgar arte en Buenos Aires. Las más de 80 galerías y los 800 artistas participantes tuvieron una excelente oportunidad para mostrarse, ofrecerse y darse a conocer. Ya en el rubro negocios, la situación pudo no haber sido tan próspera.

Muchos galeristas afirmaron que los resultados fueron magros y que hubo menor volumen de ventas que en años anteriores, situándose la mayoría de las operaciones principalmente en la faja entre los 1.000 y 5.000 dólares. En contraposición, muchos otros sostuvieron que el nivel de ventas fue aceptable teniendo en cuenta la crisis financiera, superando incluso las expectativas previas. Ya en el Barrio Joven los artistas nóveles se mostraban más optimistas. Con precios que iniciaban en los 100 pesos, muchos vendieron satisfactoriamente sus obras, costeando los gastos de la exhibición y en algunos casos logrando ganancias.

Las operaciones más onerosas corrieron por parte de las compras institucionales, que según se comentaba en los pasillos fueron más numerosas que en años anteriores. Es destacable la compra por parte del Museo Nacional de Bellas Artes del cuadro de Antonio Berni “Pesadilla de los injustos”, que se exhibía en la galería uruguaya Sur, siendo hasta el momento propiedad de la hija del pintor, Lily Berni. También la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes movió el mercado, adquiriendo dos obras de la escultora Nicola Constantino: “Friso” y “Chancho bola”. Otro tanto realizó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, comprando la obra “Materia Prima” del artista Miguel Harte.

 

 

 

 

Para vestir monstruos

Domingo, Mayo 10th, 2009

por Sergio Victorino

Fotos de Felipe y el niño miguita

Plagados de asesinos brutales hasta la ternura, fantasmas trabando amistad con niños asombrados ante la locura de sus padres y seres marginales sin rumbo, los libros-objeto “La existencia es mullidita” (2004) y “El niño Miguita” (2008) sorprenden tanto por sus historias inconcebibles como por su concepción gráfica: pequeños como para ser portados en una billetera, ilustrados por el propio autor, José Luis Gallego, y bellamente diseñados cuento por cuento por la diseñadora Helga Wolfert, al punto de que es posible saborear el tenor del relato desde el formato de la letra.

En la mayoría de los libros que hemos leído, quietas letras de molde sobre fondo blanco inducen al lector a formar en su mente las imágenes que irán narrando la historia a través de la puesta en juego de su imaginación, y ésta será la única vía por la cual viajarán todas las emociones, ideas y sentimientos que el autor haya querido transmitir. Distinto es el caso de las narraciones en formato de historieta (o en novelas ilustradas), donde el dibujo obvia partes del relato y define de forma incontestable el rostro, el paisaje y hasta la forma de vestirse de los personajes, dejando menos libertad a los lectores para definir los detalles de la historia. Ya en “La existencia es mullidita” nuevos recursos entran en escena dejando su impronta: el papel oscuro y de remembranzas casi groseras nos introduce en el mundo opresivo y lleno de humoradas bizarras de sus personajes, donde formatos de letra que cambian a medida que avanzamos en los relatos van dejando en claro que aquí nada puede darse por sentado. En “El niño Miguita” la tendencia de acentuar lo impermanente se profundiza: las múltiples tapas del libro son plausibles de ser cambiadas, poniéndole un rostro diferente a la obra cada vez que se la toma en las manos, alterando el orden de los textos e incluso del título del libro.

Los dos libros nos invitan a hacer un uso aguzado de la imaginación, a la vez que con su abanico de estímulos nos inducen al estado de ánimo ideal para acercarnos a estas historias, como una música de fondo en la sala del cine. El dúo Wolfert-Gallego compone un combo creativo que transforma las reglas de acceso al antiguo arte de la lectura, acrecentando la importancia del diseño gráfico como vehículo sensorial para una obra literaria.

Para saber más:

Entrevista con Helga Wolfert

Entrevista con José Luis Gallego


Cuentos de Gallego

Domingo, Mayo 10th, 2009

por Sergio Victorino

Fotos de Gallego narrando

Como él mismo se ocupa de divulgar, José Luis Gallego llegó al mundo cayendo en las manos de una partera japonesa, circunstancia a la que puede atribuirse que tenga los ojos achinados, a pesar de ser cien por ciento producto de la inmigración gallega en Buenos Aires. Si bien el relato de su nacimiento puede resultar fantástico y exagerado, condice perfectamente con su labor de “cuentero”, como le gusta definirse. Cuentos infantiles y clásicos, leyendas y cosmogonías, todo tipo de historia es susceptible de ser contada –y transformada- en sus espectáculos de narración oral.

Es miembro fundador de la compañía de cuenteros “El viajecito de Felipe” (www.elviajecito.com.ar) junto a Juan Tapia, Manuel de la Serna y Francisco Benvenutto, todos discípulos del gran narrador oral y maestro Juan Moreno. En sus espectáculos de narración oral, alejados formalmente de la tradición de payadores y contadores de chistes, “El viajecito…” despliega un repertorio amplio que puede abarcar tanto historias folklóricas y mitos de África y Oriente como la desopilante galería de monstruos del conurbano creada por Gallego. José Luis no se dedica apenas a contar todo tipo de historias ante el público, sino que además las escribe y edita en el formato de libro-objeto, en sociedad con su compañera en el trabajo y la vida, la diseñadora Helga Wolfert.

Las historias de tus libros están repletas de situaciones altamente improbables y de sucesos o personajes mágicos, ¿Dónde surge todo este mundo fantástico?

José Luis Gallego: Las historias surgen de la necesidad de expresar imágenes, ideas, pequeños mundos y personalidades que, de no ser escritas o dichas, mueren en la vorágine de mi pensamiento. Los cuentos que escribo vienen de algún lugar al cual se accede luego de un viaje al otro lado del mundo de la razón. Este viaje implica empaparse de recuerdos que uno trae al mundo de la “realidad”. Después les pongo comas, párrafos, trato de que se entiendan y, si me gustan, los publico. Una vez que son publicadas, estas historias dejan de apremiarme. Entonces me siento en general cómodo; de esa comodidad escapo viajando y, de esos viajes, surgen nuevos relatos.

Yo escribo por una necesidad ulterior que profana inclusive mis comodidades. Me gusta más que el dinero. Escribo por necesidad. Después la historia sola te dice lo que quiere: si quiere ser leída, contada, dibujada; es la historia, la pieza artística la que habla por si misma, pero para eso debe ser concebida. Y no se me ocurre otra forma de concebir, parir, engendrar una historia, que a través de la más profunda libertad. Ausencia de condicionamientos y barreras. La imaginación, la creatividad, es un espíritu inquieto y frágil. No soporta que le digan qué hacer o cómo, sólo sabe batir las alas y viajar. Se puede domesticar, pero muy domesticado ya pierde lo salvaje y se vuelve predecible. Es un concepto que, en mi caso, es aplicable al arte en general, o es libre, o no es arte en lo más mínimo.

Después de percibir como se transforman las historias a la hora de ser narradas. ¿Cuál es la génesis que vos les das? ¿Son cuentos para ser leídos o historias para ser contadas?

JLG: Los cuentos o historias son apenas eso, cuentos e historias, no tienen ningún objetivo determinado. No son ni para ser leídos ni para ser contados, ni dibujados ni explicados. Son procesos independientes. Crear los cuentos por un lado; transmitirlos por el otro. Si los cuentos son leídos o contados es un asunto posterior. Es como el caso de las adaptaciones cinematográficas de obras literarias: aunque el libro ya esté escrito, para hacer la película habrá que estudiar cómo contar la historia de nuevo, porque cada medio requiere su lenguaje. Con la narración oral sucede lo mismo, la literatura y la oralidad son dos cosas tan distintas que hasta compiten entre sí. Incluso es distinto leer una historia en voz alta que contarla. La historia al ser contada se transforma en tres dimensiones. Mi maestro Juan Moreno llama a este proceso “leudar la historia”, este concepto se refiere a que a medida que uno las va contando, las historias crecen y se enriquecen tanto en detalles como en emociones, adquiriendo distintos planos por donde el oyente puede viajar.

¿Cómo surge la idea de presentar las historias dentro de un libro-objeto?

JLG: Soy gráfico por naturaleza, siempre me gustó. Disfruto del proceso gráfico, producción, diseño, impresión, encuadernación. Me gusta que la pieza gráfica además de poder ser leída sea un producto artístico en sí mismo, que más allá de lo que allí se diga cada elemento funcione y tenga valor por sí mismo. Es decir, los cuentos, las historias, tienen que producir algo aunque estén impresas en fotocopias o escritas a mano. Las imágenes que ilustran los cuentos deben ser independientes de los cuentos y aunque se relacionen con la historia, tener vida propia. Por ejemplo, pongamos por caso los muñecos que produzco para los espectáculos: la tercera dimensión de su existencia no esta incluida en el papel de los libros. Si te los encontrás por ahí solitos, quizás surge algo más allá del cuento, la posibilidad está abierta. Y con el libro ocurre lo mismo, aunque el interior sea ilegible, para mí un libro debe causar un impacto como objeto, una relación con quien lo tiene en su mano.

¿Cuál es el aporte que el diseño le da a los relatos?

JLG: El diseño es parte del proceso del que venía hablando. Una vez que ya son señores cuentos o señoritas historias, han sido corregidos y merecen ser publicados, quedan en manos del diseñador. El diseño es como la ropa que viste a los cuentos para ser leídos. Podrían ser leídos a letra de médico, pero sería como presentarte a mi prima en harapos, no es lo mismo. En el caso de Helga Wolfert, la diseñadora de mis libros, entiende y conoce perfectamente la personalidad de mis relatos y los empilcha con una ternura certera. Tratándose de un libro-objeto, el diseño también se relaciona con los distintos planos que componen la pieza gráfica que es “el libro”. El diseño juega un papel con los textos, las ilustraciones y el conjunto. En el caso de Helga, además del diseño ella desarrolló el arte del libro, es decir, la presentación de todo lo que se está contando en un solo lenguaje, un denominador común sobre el que se apoyan todas las otras piezas de las que ya te hablé. Si bien la idea de formato, tapas, gramajes y contenido corrió por mi cuenta, Wolfert encontró una forma de interconectar todas esas expresiones para que brillen.

¿Por qué siempre usás diminutivos en los títulos de tus libros?

JLG: El diminutivo es el significante en relación con el todo. Es la personalidad de una miguita de pan sobre una mesa donde ha ocurrido un asesinato. Seguramente un periodista contará los cadáveres, investigará qué comieron en la cena, indagará su pasado, buscará pistas, elucubrará posibles causas, etc. Yo, en cambio, estaré más interesado en el destino de esa miguita.

Entrevista con Helga Wolfert sobre diseño de libros objeto

Para saber más: joseluisgallego@gmail.com

http://joseluisgallego.googlepages.com/jos%C3%A9luisgallego

El “Viajecito de Felipe” ya está con espectáculo nuevo:

“Él apareció y dijo que mi abuela era de mentira”

Horarios de funciones y otras infos: www.elviajecito.com.ar

Vistiendo al monstruito

Domingo, Mayo 10th, 2009

por Sergio Victorino

Fotos Helga Wolfert y tapa de \”El niño miguita\”

Si Luis Gallego es la cara creativa de los libros objeto “La existencia es mullidita” y “El niño miguita, la contracara no es otra que su socia en la vida y en los proyectos: Helga Wolfert. Diseñadora Gráfica recibida en la Universidad de Buenos Aires hace 13 años, comenzó en la profesión trabajando en pre y post impresión en empresas gráficas, ganando ese contacto directo con los productos gráficos que en la Facultad cuesta tener. Por otra parte, y como ella misma objeta, gracias a las presiones propias de la industria, en aquellos años lo importante era producir, más que expresarse.

Sin embargo, con el paso del tiempo logró independizarse, para comenzar a diseñar productos de mayor compromiso creativo: la revista juvenil “EME” –de circulación en el Gran Buenos Aires-, catálogos de ropa, tatuajes y estampas para indumentaria infantil. Además, claro está, los libros objeto “La existencia es mullidita” y “El niño miguita”.

¿Cómo nace la idea de hacer los libros objeto?

Helga Wolfert: El tipo de diseño tiene que ver con el cliente. Luis es un tipo muy creativo, sus cuentos son muy locos, no podíamos hacer un libro de formato estándar. Creo que el diseño no debe competir con el relato, ni con el producto en general. Si hablamos del libro, el diseño acompaña al relato, le da una “vueltita más” a la historia, la cuenta, resumida y a su manera, en imágenes.

¿Por qué “El niño Miguita” tiene tapas múltiples?

HW: En “El niño Miguita” todos los cuentos tienen igual importancia. El escritor les dio un orden desde su criterio, pero cada lector puede tener su propio libro dependiendo de su criterio personal, con su propio comienzo y hasta con otro título, y eso ser cambiado con el correr del tiempo. Por eso cada una de las tapas tiene la misma dedicación, todas pueden estar al frente y ser la cara visible del producto, no apenas una como en la mayoría de los libros.

¿Cuál creés que es el aporte que el diseño le da a estos libros?

HW: El diseño le dio una vestimenta al libro, cierta personalidad expresada a través de la percepción visual, independiente de los textos. El diseño en sí es una forma de arte. Por eso me parece justo que la diseñadora aparezca en los créditos porque es parte importante del producto, y es importante que la gente sepa quien fue, para bien o para mal.

¿Cómo es tu método de trabajo?

HW: Como dije, el tipo de diseño va a depender del cliente o producto al que está dirigido. Creo que siempre que se encara un diseño tiene que haber un trabajo previo de investigación, muchos bocetos, antes de poder sentarme a la compu y concretar. Yo voy por la vida con un cuadernito de hojas lisas y mi lápiz negro, bocetando ideas cada vez que aparecen.

Para saber más: helgawolfert@gmail.com

Entrevista con José Luis Gallego

Nota sobre libros objeto

El futuro llegó hace rato

Lunes, Abril 20th, 2009

El ingeniero y artista Joaquín Fargas está presente simultáneamente en la 5ª Bienal Internacional de Arte Textil que tiene lugar en Buenos Aires, Argentina, del 1 al 25 de Abril en el Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes-, y en la muestra “Imagos”, que se realiza en la galería Objeto-a (www.objeto-a.com.ar), Niceto Vega 5181, Capital Federal, entre el 14 de abril hasta el 2 de mayo del 2009.

por Sergio Victorino

El artista/ingeniero Joaquín Fargas es una persona que no suele conformar a sus interlocutores, principalmente cuando a éstos les agrada etiquetar firmemente a cada cosa que se tenga por delante. Resistido con frecuencia por científicos, artistas y diseñadores, Fargas hace oídos sordos y continúa adelante con sus múltiples proyectos: es el director artístico del Laboratorio de Bioarte de la Universidad Maimónides (institución pionera y uno de los pocos centros en el mundo dedicado a la creación bioartística), está preparando la instalación definitiva de su escultura ambiental “Sunflower – centinela del medio ambiente” en la ciudad de Ushuaia, continúa divulgando el proyecto “Biósfera” –pequeños recipientes de vidrio donde se encuentra concentrada una cantidad de agua junto con plantas acuáticas y microorganismos, conviviendo en un ambiente sustentable- y, como si esto fuera poco, también se dedica al arte textil, en sociedad creativa con la diseñadora de indumentaria Gabriela Musutto y la colaboración de Martín Alterisio, Juan Zerbini Berro, Fernanda Amenta y María Eugenia Rodríguez, parte del staff de la productora de la Universidad Maimónides.

Claro que por ser creación suya, no podía tratarse de ropa para usar a la hora de ir al supermercado, sino que los diseños del proyecto “I wear” que se exhiben en ambos eventos traen una innovadora conjunción de materiales no tradicionales, sumado a un look apropiado para la novia de Terminator.

La muestra de Fargas está proyectada como una instalación con una pantalla exhibiendo un video y el desplazamiento entre el público de colaboradores vistiendo la colección de chalecos interactivos “Vestiario” (del inglés: vest = chaleco). Estas personas, los alumnos de la Licenciatura en Tecnología Multimedial Ayelén Santamaría, Mauro Camacho y Juan Diego Camacho, más la participación de María Belén Ramírez Llorent, exhiben los tres modelos de la colección: “Vest Greeting” (chaleco saludo), munido con un sensor que al detectar que alguien se acerca emite un saludo de bienvenida, “Vest Link” (chaleco vínculo), equipado de a pares con sensores que detectan la distancia entre ellos y al alejarse entre sí hacen sonar una alarma, y “Vest Contact” (chaleco contacto), con sensores que detectan el contacto físico del usuario con otra persona y encienden una batería de luces en la espalda a la hora de darse un abrazo.

Si bien esta colección de chalecos puede parecer innovadora, se queda corta frente al vestido de nombre aún misterioso que es la pieza central de la muestra. Ideado con intenciones performáticas, ha tenido desde boceto varias pretendientes a usarlo y a comprarlo, a pesar de –o gracias a- sus muchas y originales peculiaridades. Confeccionado en base de tules, resina poliéster y tela de mosquitero de aluminio, conviven en él la dureza del metal con la vaporosidad propia del tul. Una serie de láseres ubicados en el ruedo exceden con su luz el contorno de la falda, y otra serie de luces localizada en la espalda despliega un juego luminoso que lo asemeja a un pavo real digital. Además, otro dispositivo láser simulando ser un ojo montado sobre una máscara que cubre la mitad del rostro de la performer Malena Colella, titila al emitir un mensaje en código Morse.

Pero la innovación no termina ahí. Toda esta batería lumínica está comandada por un microprocesador montado en el cinturón del vestido al que es posible acceder con diferentes programaciones y modificar la secuencia de luces, incluso a través de controles remotos que pueden ser distribuidos entre el público, y lleva entrecruzado con el tejido una red de fibra óptica que conecta los componentes electrónicos y aumenta el volumen del vestido.

Fargas afirma que además de ser innovador desde el diseño, este vestido abre la puerta a nuevas experimentaciones de índole científica, tanto en el uso como en la obtención de materiales novedosos. De cualquier forma, él sostiene que el hecho creativo es importante en sí mismo, y no es necesario buscarle una utilidad práctica a todo lo que se crea. Entusiasmado por la buena respuesta que viene recibiendo de quien conoce los prototipos del vestido y lejos de estar preocupado por justificarse, junto a su equipo ya está proyectando una colección completa de vestidos interactivos, y espera poder comercializarlos con aportes provenientes de la lejana Singapur.