Art Hotel de Buenos Aires

Por Roger Colom

No es raro que un hotel contenga una galería de arte, pero es menos común que sea el arte lo que define al hotel. Los últimos años han visto una proliferación de hoteles pequeños, tanto en Buenos Aires como en todo el mundo, probablemente porque la gente viajera busca alejarse de las cadenas, de la imagen corporativa siempre igual donde quiera que vaya. Estos pequeños hoteles llevan siempre el sello de sus dueños, algo más personal. Yannick Loop, dueño del Art Hotel de Buenos Aires cuenta que:

“La idea no es totalmente original, en el mundo hay muchos Art Hotels; pero si entras en Google el primero que aparece es éste, el de Buenos Aires. Por ser europeo y haber pasado la mayor parte de mi vida en Europa, conocí varios Art Hotels y siempre me fascinó este concepto. Como pasajero buscaba este tipo de ambiente, que tuviera que ver con lo artístico. Cuando llegué a Argentina, hace 6 años, empecé a mirar varios proyectos; y arriba en la lista de unos diez proyectos que tenía después de varias semanas había un Art Hotel. Siempre he soñado con esto.”

El hotel ocupa una casa afrancesada de principios del siglo XX, en la calle Azcuénaga 1268. Tiene una galería de arte en el lobby, con espacio para sentarse, tomar algo, ver la exposición, charlar, leer, o navegar por internet. Parte de la galería ocupa lo que antes fue el patio de esta vieja casona, cubierto ahora por un gran tragaluz que permite las obras con luz natural. La galería incluso se mete en el bar, en cuyas paredes también se expone obra.

Se intentó mantener, en lo posible, los elementos arquitectónicos originales: suelos de mosaico en los pasillos, puertas redondeadas en algunas esquinas, el ascensor primitivo, en el que no se arreglaron ni los antiguos graffitti. Todo eso se mantiene, al tiempo que las habitaciones son de buen diseño, cómodas, modernas, también con arte en sus paredes. O mejor, más que de diseño, se trata de un amor por las formas. La idea, según Grégoire Bosc, gerente del hotel, es casar el arte con la vida. Precisamente lo que fascinó a Yannick de este concepto de hotel.

Grégoire llegó hace un año a Buenos Aires para hacerse cargo de la dirección del hotel. Con él ha cambiado la gestión de la galería:

“la galería funcionaba bien el primer año, y después se dieron cuenta de que o hacemos un trabajo de verdad en la galería y empujamos, o hacemos que el hotel simplemente exponga obra, y nos dedicamos a nuestra actividad de hotelería y ya. Pero la idea el segundo año fue cambiar esto, empujar un poquito más, porque un hotel hoy en día necesita más que ingresos por habitación y encontrar nuevos recursos para la competencia que existe ahora en el mundo.”

Muchas galerías comerciales cobran a los artistas por el uso del espacio expositivo. La galería del Art Hotel ha decidido no seguir este camino, ya que lo encuentra contraproducente. Como dice Grégoire Bosc, lo hace así “únicamente para permitir que muchos artistas puedan exponer, sin esa barrera económica que existe en muchos sitios. La idea es facilitar eso.” Esto permite a muchos artistas jóvenes su primera o segunda exposición individual, y al Art Hotel una ventaja de selección sobre muchas otras galerías.
Estos negocios híbridos pueden llegar a ocupar un lugar importante en el mundo del arte. Así, la galería es subsidiada por el hotel, sin dejar de ser un emprendimiento comercial. Y lo que está claro, a la vez, es que la personalidad del hotel parte de la galería.

En ese sentido, Grégoire expresa el principal elemento identitario del Art Hotel:

“La galería es para nosotros una joya que ahora tenemos que pulir y trabajar.”

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